sábado, 30 de diciembre de 2017
Sesión 02 - Artigas Cap. 2.pdf
jueves, 28 de diciembre de 2017
Otro fragmento de "El nombre de la rosa"
- Pero, ¿por qué los que poseen esa ciencia no la comunican a todo el pueblo de Dios?-
-Porque no todo el pueblo de Dios está preparado para recibir tantos secretos, y a menudo ha sucedido que los depositarios de esta ciencia fueron confundidos con magos que habían pactado con el diablo, pagando con sus vidas el deseo que habían tenido de compartir con los demás su tesoro del conocimiento. [...]-
-¿Temes, pues, que los simples pueden hacer mal uso de estos secretos? -preguntó Nicola.
-En lo que se refiere a los simple, sólo temo que se espanten, al confundirlos con aquellas obras del demonio que con excesiva frecuencia suelen pintarles predicadores [...]. A menudo los tesoros de la ciencia deben defenderse no de los simples sino de los sabios. En la actualidad se fabrican máquinas prodigiosas, de las que algún día te hablaré, mediante las cuales se puede dirigir verdaderamente el curso de la naturaleza. Pero, ¡ay!, si cayesen en manos de hombres que las usan para extender su poder terrenal y saciar sus ansias de posesión. Me han dicho que en Catay, un sabio ha mezclado un polvo, que en contacto con el fuego, puede producir un gran estruendo y una gran llama, destruyendo todo lo que está a su alrededor a muchos brazas de distancia. Artificio prodigioso para desviar el curso de los ríos o deshacer la roca cuando hay que roturar nuevas tierras. Pero ¿y si alguien lo usa hace para hacer daño a sus enemigos?-
-Puede ser bueno si se tratara de enemigos del pueblo de Dios- dijo devotamente Nicola
-Quizás- admitió Guillermo-. Pero ¿cuál es hoy el enemigo el pueblo de Dios? ¿el emperador Ludovico o el papa Juan?-
-¡Oh señor!- dijo asustado Nicola -¡No quisiera tener que decir yo sólo un asunto tan doloroso!-
-¿Ves? A veces es bueno que los secretos sigan protegidos por discursos oscuros. Los secretos de la naturaleza no se transportan en pieles de cabra o de oveja. Dice en el libro de los secretos de Aristóteles que cuando se comunican demasiados arcanos de la naturaleza y del arte se rompe un sello celeste, y que ello puede ser causa de no pocos males. Lo que no significa que no haya que revelar nunca los secretos, sino que son los sabios quienes han decir cuándo y cómo. [...] Tratándose de arcanos capaces de engendrar tanto el bien como mal, el sabio tiene el derecho y el deber de utilizar el lenguaje oscuro, solo comprensible por sus pares. El camino de la ciencia es difícil, y es difícil distinguir en él lo bueno de lo malo. Y muchas veces los sabios de estos nuevos tiempos son sólo enanos subidos en hombros de otros enanos.
lunes, 25 de diciembre de 2017
Un fragmento de "El nombre de la rosa"
Y éste es el daño que hace la herejía al pueblo cristiano: enturbiar las ideas e impulsar a todos a convertirse en inquisidores para beneficio de sí mismos. Porque lo que vi más tarde en la abadía (como diré en su momento) me ha llevado a pensar que a menudo son los propios inquisidores los que crean a los herejes. Y no solo en el sentido de que los imaginan donde no existen, sino porque reprimen con tal vehemencia la corrupción herética que al hacerlo impulsab a mucho a mezclarse en ella, por odio hacia quienes la fustigan. En verdad, un círculo imaginado por el demonio ¡que Dios nos proteja!