Y éste es el daño que hace la herejía al pueblo cristiano: enturbiar las ideas e impulsar a todos a convertirse en inquisidores para beneficio de sí mismos. Porque lo que vi más tarde en la abadía (como diré en su momento) me ha llevado a pensar que a menudo son los propios inquisidores los que crean a los herejes. Y no solo en el sentido de que los imaginan donde no existen, sino porque reprimen con tal vehemencia la corrupción herética que al hacerlo impulsab a mucho a mezclarse en ella, por odio hacia quienes la fustigan. En verdad, un círculo imaginado por el demonio ¡que Dios nos proteja!
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