jueves, 4 de enero de 2018

Sobre la relevancia de la filosofía

Tomado de "¿Por qué leer a Platón en Colombia?", de Tomás Molina
http://www.urosario.edu.co/revista-nova-et-vetera/Inicio/Columnistas/¿Por-que-leer-a-Platon-en-Colombia/


La obra de Platón, en efecto, tiene un elemento que no pertenece a nuestro tiempo. Como toda creación literaria, fue escrita en un momento histórico concreto. Platón escribía para los griegos de su época y, por tanto, los juegos de palabras, las referencias literarias, religiosas, históricas y políticas, son de su propio tiempo. En ese sentido, la obra de Platón puede parecer lejana y oscura. Pericles no es tan importante en nuestro contexto como Obama o Santos, y Homero no es tan conocido por nosotros como García Márquez.

Lo anterior, empero, tiene solución. Uno siempre puede leer sobre los griegos, sobre Pericles y sobre Homero, de modo que las referencias de Platón adquieran sentido. Seguramente nosotros no podemos, como personas del siglo XXI, contextualizarnos para pensar completamente como un ateniense del siglo IV a.C. Pero sí podemos leer a Platón, pese a nuestras limitaciones, acercándonos a su contexto histórico.

Por otra parte, los tiempos no han cambiado tanto como parece. La obra de Platón consiste mayoritariamente de diálogos en donde distintos personajes se interrogan mutuamente sobre problemas como la justicia, la virtud, el alma, la política, etc. Y dichos personajes muchas veces repiten las mismas opiniones erróneas que escuchamos hoy en las calles, colegios, oficinas y universidades de Colombia. Las diferencias entre Atenas y Bogotá, en ese sentido, no son tantas. Algunos personajes de Platón, como muchos colombianos, sostienen la opinión de que la felicidad está en hacer todo lo que uno quiera, sin moderación o justicia; o creen también que es preferible cometer una injusticia que recibirla; o creen que cometer una injusticia está bien siempre y cuando uno no sea descubierto; y muchísimos siguen estando de acuerdo con lo que Trasímaco expone en La República: que la justicia no es otra cosa que la ventaja del más fuerte.

Y aquí llegamos a la primera razón por la que Platón continúa siendo relevante: puesto que la mayoría de la gente sigue exponiendo opiniones muy similares sobre la justicia y la injusticia, sobre lo bello y lo feo, sobre lo bueno y lo malo, leer lo que Platón dice al respecto sigue siendo tan importante como en su propia época. Y en la Colombia de hoy el debate sobre las ideas anteriores tiene más relevancia que nunca. ¿Cómo no va a ser importante conocer qué es la justicia? Es más: ¿cómo podemos vivir buenas vidas sin saber qué es la justicia? ¿Cómo podemos vivir en paz sin saber qué es la justicia? Y en el problema de la justicia es mejor que ser guiados por Platón que por Uribe o Gustavo Petro.

Y es mejor no solo porque el alma de Platón es mucho más noble y bella. Eso es infinitamente obvio. Es mejor porque, aunque Platón no es el camino, el camino de Platón sí mejora nuestras almas. En efecto, los diálogos de Platón son psicagógicos (i.e., usan el arte de conducir y educar el alma). Eso quiere decir que la obra platónica trata de dirigirnos hacia la buena vida y hacia el Bien. Sin Platón es muy probable que sigamos manteniendo las opiniones de Trasímaco y vivamos malas vidas.
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Y ahí está el punto. Los que opinan que Platón y la filosofía sólo se preocupan por problemas abstractos e irrelevantes no están entendiendo cuál es el propósito del griego. Platón quiere que vivamos una vida virtuosa, puesto que nadie puede vivir feliz sin ser virtuoso. De hecho, esa es una de las primeras cosas que intenta enseñarnos: que la vida inmoderada e injusta es necesariamente una vida desdichada. Contrario a lo que piensan los muchos, es imposible que el injusto sea feliz, precisamente porque la injusticia es incompatible con la buena vida. De tal modo, en Colombia abundan los infelices porque abunda la injusticia. Quienes opinen lo contrario pueden leer el Gorgias de Platón y ver lo relevante que dicha discusión sigue siendo para su vida, para su alma.

Para Platón, en efecto, la filosofía es una forma de vida. El aprendizaje de la filosofía platónica no es un mero ejercicio intelectual, aunque también sea un ejercicio mental delicioso. La idea de Platón es que vivamos de acuerdo al Bien, de acuerdo a la Justicia. Como lo explica maravillosamente Pierre Hadot en sus ensayos sobre filosofía antigua, en la Antigüedad el filósofo no era solo un investigador, sino que también era un director espiritual. Y, por tanto, uno siempre debe acercarse a un trabajo filosófico antiguo con la idea del progreso espiritual en mente.

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